Por: Marcela Posada Arismendy


La “Noche Da Vinci” representó una oportunidad para mirar la ciencia con otros ojos. La ciencia y la tecnología suelen ser comprendidas, generalmente, como un conjunto de conocimientos probables, demostrados o materializados en artefactos, producidos socialmente por un grupo de expertos en instituciones alejadas de la vida cotidiana. En contraste, la ciencia que nos permitió ver el evento organizado por el DBECyFE del ITM fue con claras determinaciones políticas y éticas y, por lo tanto, con una fuerte responsabilidad social. Por ello, es importante desarrollar una conciencia sobre la incidencia que estas ejercen sobre nuestras vidas sociales y privadas, ya sea a partir de los productos que nos ofrecen, de la comida que ingerimos o de la ropa que usamos. La ciencia debe convertirse, en un servicio público, en donde los ciudadanos no expertos puedan participar también en la apropiación social del conocimiento científico para su bienestar y progreso. 

Fuente: archivo fotográfico del DBECyFE